El nombre de BRUNEO viene dado por la uva utilizada en la elaboración de nuestro primer tinto y buque insignia que nació en 2017, la bruñal, cuyo color es de un negro-azulado muy oscuro.

El adjetivo de color “brunus” (oscuro) estaba plenamente arraigado en el latín altomedieval y se adaptó en su evolución al castellano a esta variedad tinta exclusiva del Parque Natural de Arribes del Duero.

Variedad Malvasía de Arribes

El término “malvasía” se refiere a una familia de variedades originarias del área mediterránea. En concreto la malvasía blanca es una clase de vid de procedencia griega, posiblemente de la isla de Creta y se ha cultivado en abundancia por todo el Mediterráneo. Su llegada a la Península Ibérica se evidencia a principios del siglo XIV de la mano de comerciantes genoveses, mallorquines, catalanes y venecianos, aunque su cultivo e importancia agrícola no ocurre hasta más adelante.

Los viñedos que crecen en Arribes del Duero son muy reconocidos por sus especiales características.  Esta variedad acepta muy bien los terrenos poco profundos y bien drenados con presencia de granitos y pizarras blandas, donde se introducen las raíces de las viñas que llegan a alcanzar unas considerables dimensiones en su crecimiento.

Nuestras cepas tienen más de 70 años y se distribuyen en pequeños pagos en la localidad de Fermoselle”.

Obtenemos unos vinos blancos frescos y ligeros, limpios y brillantes de color amarillo limón con reflejos dorados. En nariz se detectan aromas frutales, recuerdos cítricos, herbáceos frescos, de heno y de pan tostado. Exquisito paladar con carácter cítrico, ligeramente salino, y retrogusto untuoso y prolongado.
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Variedad Malvasía de Arribes

El término “malvasía” se refiere a una familia de variedades originarias del área mediterránea. En concreto la malvasía blanca es una clase de vid de procedencia griega, posiblemente de la isla de Creta y se ha cultivado en abundancia por todo el Mediterráneo. Su llegada a la Península Ibérica se evidencia a principios del siglo XIV de la mano de comerciantes genoveses, mallorquines, catalanes y venecianos, aunque su cultivo e importancia agrícola no ocurre hasta más adelante.

Los viñedos que crecen en Arribes del Duero son muy reconocidos por sus especiales características. Esta variedad acepta muy bien los terrenos poco profundos y bien drenados con presencia de granitos y pizarras blandas, donde se introducen las raíces de las viñas que llegan a alcanzar unas considerables dimensiones en su crecimiento.

Nuestras cepas tienen más de 70 años y se distribuyen en pequeños pagos en la localidad de Fermoselle”.

Obtenemos unos vinos blancos frescos y ligeros, limpios y brillantes de color amarillo limón con reflejos dorados. En nariz se detectan aromas frutales, recuerdos cítricos, herbáceos frescos, de heno y de pan tostado. Exquisito paladar con carácter cítrico, ligeramente salino, y retrogusto untuoso y prolongado.
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Variedad Juan García

No se han encontrado registros bibliográficos que nos indiquen el origen del nombre propio “Juan García” para la denominación de esta tinta, pero sí disponemos de testimonios de una antigua variedad portuguesa llamada “Joan Garçía” de características similares a su vecina ribereña española.

La uva, autóctona de la comarca de Arribes del Duero, también ha sido víctima de la falta de relevo generacional en el campo y por eso hallamos muchas cepas olvidadas en extensas zonas de viñas viejas. Esta variedad también está enmarcada en la DO Arribes como la variedad bruñal.

Las cepas que encontramos en el Parque Natural de Arribes del Duero crecen sobre suelos graníticos, y, debido a la gran proporción de mica y cuarzo, se convierten en una suerte de espejo que refleja la luz solar alumbrando estos racimos tan delicados y únicos”.

Este auténtico reducto varietal le confiere a nuestro Bruneo Juan García una personalidad claramente diferenciada con respecto a los estándares mayoritarios en otros vinos.

Bruneo Juan García se elabora con una selección de esta variedad dando como resultado un tinto fresco, con toques de fruta madura del bosque, pan tostado y vainilla. Se detectan recuerdos minerales, regaliz y un tueste muy característico del roble francés. Destaca su color intenso rojo picota con matices violetas, estable, limpio y brillante. En boca se define por su frescura y su equilibrio; una mezcla compleja de fruta madura, madera integrada, unos taninos afilados, una acidez muy viva, potente de entrada pero muy elegante en paso.
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Variedad Juan García

No se han encontrado registros bibliográficos que nos indiquen el origen del nombre propio “Juan García” para la denominación de esta tinta, pero sí disponemos de testimonios de una antigua variedad portuguesa llamada “Joan Garçía” de características similares a su vecina ribereña española.

La uva, autóctona de la comarca de Arribes del Duero, también ha sido víctima de la falta de relevo generacional en el campo y por eso hallamos muchas cepas olvidadas en extensas zonas de viñas viejas. Esta variedad también está enmarcada en la DO Arribes como la variedad bruñal.

Las cepas que encontramos en el Parque Natural de Arribes del Duero crecen sobre suelos graníticos, y, debido a la gran proporción de mica y cuarzo, se convierten en una suerte de espejo que refleja la luz solar alumbrando estos racimos tan delicados y únicos”.

Este auténtico reducto varietal le confiere a nuestro Bruneo Juan García una personalidad claramente diferenciada con respecto a los estándares mayoritarios en otros vinos.

Bruneo Juan García se elabora con una selección de esta variedad dando como resultado un tinto fresco, con toques de fruta madura del bosque, pan tostado y vainilla. Se detectan recuerdos minerales, regaliz y un tueste muy característico del roble francés. Destaca su color intenso rojo picota con matices violetas, estable, limpio y brillante. En boca se define por su frescura y su equilibrio; una mezcla compleja de fruta madura, madera integrada, unos taninos afilados, una acidez muy viva, potente de entrada pero muy elegante en paso.
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Variedad Bruñal

La uva bruñal, única en el mundo, está enmarcada en la DO Arribes situada en el oeste de las provincias de Zamora y Salamanca y limítrofe con Portugal a través del Duero. Se trata de una variedad extremadamente escasa, de la que no se han encontrado muchos datos sobre su origen, localizada en cepas de viñedos antiguos en esta región vitivinícola. En torno a 1880 estuvo a punto de extinguirse tras la llegada de la filoxera por la cuenca del Duero y a medida que otras variedades se hacían más habituales, pues se dieron soluciones para la sustitución de vides autóctonas por otras americanas injertadas, prácticamente se dio por desaparecida.

Sin embargo, a principios del siglo pasado se empezó un proceso de recuperación con la plantación de cepas de bruñal con lo que se evitó su completa extinción. La mayoría de las cepas que se conservan en la actualidad son más que centenarias lo cual se transmite en los vinos que se elaboran con la variedad Bruñal.

Nuestra uva Bruñal muestra un potencial de calidad elevado, puesto que desarrolla una gran capacidad de maduración, con el consecuente mantenimiento del nivel de acidez, concentración polifenólica e intensidad aromática afrutada. Presenta una riqueza notable en azúcares muy equilibrada”.

El comportamiento agronómico, junto con el enológico favorece su larga crianza en madera de roble francés y en botella. Es una variedad de vigor medio-alto y de bajo rendimiento. El racimo es pequeño y apretado, con frutos pequeños, esféricos y con piel dura de color negro azulado.  Nos proporciona un vino con cuerpo, con una acidez y dulzura equilibrada, de capa alta, color muy intenso  rojo picota y reflejo púrpura. La nariz es compleja, intensamente frutal destacando la fruta roja, notas balsámicas, tostadas y de torrefacción. En boca el vino es carnoso y potente, con fruta madura, toques de regaliz y monte bajo; los taninos presentes son aterciopelados y el carácter final es muy largo, fresco y elegante.
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Variedad Bruñal

La uva bruñal, única en el mundo, está enmarcada en la DO Arribes situada en el oeste de las provincias de Zamora y Salamanca y limítrofe con Portugal a través del Duero. Se trata de una variedad extremadamente escasa, de la que no se han encontrado muchos datos sobre su origen, localizada en cepas de viñedos antiguos en esta región vitivinícola. En torno a 1880 estuvo a punto de extinguirse tras la llegada de la filoxera por la cuenca del Duero y a medida que otras variedades se hacían más habituales, pues se dieron soluciones para la sustitución de vides autóctonas por otras americanas injertadas, prácticamente se dio por desaparecida.

Sin embargo, a principios del siglo pasado se empezó un proceso de recuperación con la plantación de cepas de bruñal con lo que se evitó su completa extinción. La mayoría de las cepas que se conservan en la actualidad son más que centenarias lo cual se transmite en los vinos que se elaboran con la variedad Bruñal.

Nuestra uva Bruñal muestra un potencial de calidad elevado, puesto que desarrolla una gran capacidad de maduración, con el consecuente mantenimiento del nivel de acidez, concentración polifenólica e intensidad aromática afrutada. Presenta una riqueza notable en azúcares muy equilibrada”.

El comportamiento agronómico, junto con el enológico favorece su larga crianza en madera de roble francés y en botella. Es una variedad de vigor medio-alto y de bajo rendimiento. El racimo es pequeño y apretado, con frutos pequeños, esféricos y con piel dura de color negro azulado.  Nos proporciona un vino con cuerpo, con una acidez y dulzura equilibrada, de capa alta, color muy intenso  rojo picota y reflejo púrpura. La nariz es compleja, intensamente frutal destacando la fruta roja, notas balsámicas, tostadas y de torrefacción. En boca el vino es carnoso y potente, con fruta madura, toques de regaliz y monte bajo; los taninos presentes son aterciopelados y el carácter final es muy largo, fresco y elegante.
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